viernes, 19 de septiembre de 2014

Destiny

Lo sabes. Lo sabes bien. Bungie lleva años trabajando en su nuevo gran proyecto tras dejar en manos de 343 Industriesla saga Halo. Su nueva IP se llama Destiny, pretenden pasar diez años ahondando en ella y desde comienzos de 2013 hemos venido contándote todo lo que sus creadores nos han permitido conocer sobre la más importante franquicia de este comienzo de generación; con una última semana de locos en la que a base de emisiones de partidas en directo, charlas digitales y debates con la redacción te hemos dado la oportunidad de saberlo todo sobre él. ¿Qué queda ahora? Sin más preámbulos y sin esperar un minuto te presentamos nuestra opinión de uno de los juegos más esperados del año.



De buenas a primeras, y a pesar de que Bungie ha pasado mucho tiempo hablando sobre el contexto de la IP, lo cierto es que el argumento del título que nos ocupa es algo confuso y no siempre está bien desarrollado. Huelga decir que es algo que llama la atención puesto que la saga Halo, sin ser un libreto de Shakespeare, sí nos dejó una narración contada con firme pulso y con un desarrollo claro y bien trazado. Aquí, por el concepto elegido, no puede haber un solo héroe que actúe como eje principal de la historia, y todo acaba perdiéndose un poco en un mar argumental poco definido y trazado con pobreza.

La obra está ambientada en un oscuro futuro donde un gigantesco Viajero de forma esférica protege a la Tierra y a sus moradores. La civilización del videojuego ya ha recorrido durante siglos el sistema solar, y de hecho hace tanto tiempo ya de eso que sólo son sus ruinas lo que sigue poblando las superficies de los distintos mundos. Una amenaza sin embargo, golpea con fuerza a todo lo conocido y el misterioso objeto protege a unos pocos. Losguardianes, de hecho, son despertados por el propio artefacto y sin importar su raza (humanos, Exon e Insomnes) comienzan a combatir este mal protagonizando una aventura épica. Suena bien, ¿no? Bueno, el resultado final no es tan redondo para un modo historia que nos llevará superarlo en torno a las 15 horas.


La forma de su puesta en escena, eso sí, es impecable. Cuidadas cinemáticas salpican la narración esporádicamente, siendo específicos de forma casi exclusiva en la entrada y salida de cada planeta, con una ejecución brillante desde el punto de vista estético y una calidad en cuestión de CGI que es de veras incuestionable. El problema es de fondo, no de forma, ya que ni hay empatía para crear los vínculos necesarios con los protagonistas, ni tampoco es fácil de entender el por qué es tan importante nuestra presencia en todo ese galimatías innecesariamente enredado. Cuando la narrativa comienza a avanzar, en la recta final con la apertura de Arrecife, ya es quizá demasiado tarde para retomar el interés, y el último tercio de juego se convierte en una carrera donde la acción y el seguir progresando con las mejoras para nuestro personaje se convierten en el verdadero motor que nos lleva a avanzar.

¿Por el camino? Nuestro periplo por la campaña se compone de grupos de misiones con objetivos siempre muy, muy similares. Del tipo de recoger algún objeto o acabar con algún enemigo monstruosamente grande que supone una amenaza o que custodia algún artefacto de interés. Todo ello acompañados por un espectro que es un pequeño robot flotante que nos sigue en todas nuestras aventuras, y que dará algunos consejos. Se trata de una figura francamente desaprovechada desde el punto de vista argumental y jugable, puesto que en lo primero no aporta simpatía ni tampoco información útil, y en lo segundo su presencia se limita a abrir alguna puerta o a accionar un mecanismo para que tengamos que cubrirle y protagonicemos así la clásica mecánica en la que tenemos que defender una posición de oleadas enemigas.

La campaña tiene la particularidad de que siempre estamos acompañados mientras vamos superando sus misiones. Esto quiere decir que, ya sean amigos o completos desconocidos, habrá en todo momento gente pululando a nuestro alrededor por los mapas. Esta decisión conceptual crea una sensación muy agradable en las partidas y explica el hecho de que no podemos disfrutar del programa off-line, estando obligados en todo momento a utilizarlo conectados a internet. Nosotros, por nuestra parte y ante lo repetitivos que son los objetivos, recomendamos encarecidamente optar por hacer uso del nuevo programa de Bungie con nuestros amigos. Todos los trabajos del estudio han ganado muchos enteros acompañados, sin embargo en esta ocasión, y dadas algunas de las limitaciones que el videojuego muestra en cuanto a variedad de situaciones, la recomendación se convierte casi en orden y, de hecho, directamente torna en obligación para poder acceder a las raids que se irán activando poco a poco a modo de eventos post-lanzamiento, y en las que deberemos recurrir a formar un grupo de seis amigos para poder acceder a ellas.

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